miércoles, 16 de septiembre de 2009

PERIODISMO DE OPINIÓN

Pasos hacia la paz

En presencia de representantes de la iglesia católica que se dieron cita en las instalaciones de la Universidad Mariana, para compartir propuestas en pro de la construcción de paz en nuestro país en el Foro ‘Construcción de acuerdos mínimos de paz y reconciliación desde la región’, la Comisión Nacional de Reconciliación y Reparación dio a conocer el Acuerdo Nacional por la Paz y extendió la invitación para que otras instituciones de la ciudad se vincularan a las labores de esta organización.

“Su presencia nos mantiene vivos y con esperanza” fue una de las frases de bienvenida de Monseñor Enrique Prado Bolaños Obispo de Pasto; quien además agregó “un mundo sin esperanza, no es nada”.

Y en esto, no se equivocó Monseñor, porque a pesar del conflicto armado en el que vivimos los colombianos, aún tenemos esperanza. Esperanza de reconciliación y paz. Pero, un momento, es preciso aclarar en este punto, que una cosa es la esperanza y otra proponer caminos para la paz.

Respecto a esto el Padre Darío Echeverry, Director Ejecutivo de la Comisión Nacional de Reconciliación y Reparación, aclaró el papel de la Comisión, como ente socializador y constructor de paz, encargado de áreas misionales como la reparación y atención a victimas; reconciliación; desarme, desmovilización y reintegración; género y poblaciones específicas; pero, también explicó en que consiste el Acuerdo Nacional de Paz.

Para el padre Echeverry este acuerdo conducirá al desarrollo social del país. No olvida la pluralidad y diversidad de pensamiento nacional, porque considera que a través de estos lineamientos se crea una atmosfera de tolerancia y participación ciudadana.

En esencia el acuerdo persigue un consenso de gobernabilidad por parte de los entes políticos y sociales del país, como organizaciones sociales, movimientos políticos, grupos económicos, sector público y privado, y medios de comunicación; en donde se concierte una política de paz y reconciliación que logre acabar con el flagelo del conflicto armado de nuestro país, a través de espacios de diálogo.

Ahora bien, no quiero ser pesimista, ni agua fiesta, pero la paz de nuestro país no se va conseguir con sólo proponer acuerdos. Sé que la Comisión Nacional de Reconciliación y Reparación encamina un gran Acuerdo, que lleva consigo estrategias para conquistar caminos hacia la paz. Pero lo cierto, es que no es tan sencillo, como parece.

Monseñor Nel Beltrán Santamaría, Obispo de Sincelejo y representante de la Sociedad Civil en la Comisión Nacional de Reconciliación y Reparación, manifestó eminentemente que el proceso avanzaría de otra manera, si este empieza por nosotros mismos. Ahora, lo pertinente es empoderar a los colombianos con este reto: cultura de paz y reconciliación.


Monseñor Nel Beltrán Santamaría, Obispo de Sincelejo

Es por eso que una de las consignas de Monseñor Santamaría es “Reconciliación tarea diaria”. Es decir, que la paz, primero requiere de mucho espíritu y de un estilo particular para empoderarse en la conciencia del individuo; o más bien, apoderarse en forma de reconciliación política y social. ¡Qué eso sí le hace falta a nuestro gobierno!

Plantear propuestas de paz, es indicador de que estamos conscientes de la situación de Colombia, pero esto no basta. Lo que nuestro país necesita con urgencia, es acabar de raíz con la politiquería barata, que sólo sumerge al pueblo en la polarización de política, que no es más que un síntoma de antidemocracia. En donde los pocos deciden por todos.

La clave de la paz, está en conseguir algún día o muy pronto, por qué no, un diálogo de paz entre las FARC y el Gobierno de Uribe. Sólo a partir de esta mesa de acuerdos honestos, lograremos la reconciliación entre colombianos y la paz que por largos periodos presidenciales hemos soñado alcanzar.

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