Entre el conflicto armado y la esperanza
Holman Morris no se equivoca al afirmar que en Colombia es muy difícil pensar que no se vive un conflicto armado, cuando las escenas de dolor y zozobra aún continúan latentes en las vidas de la población civil.
Toribio Cauca es una región que se encuentra a 123 Km de Popayán – Cauca, habitada por la población indígena NASA.
El 14 de abril del 2005 los NASAS fueron victimas del hecho más bajo y deplorable que puede llegar a cometer un ser humano en contra del otro “la guerra”. Esta población indígena vivió durante muchos días los enfrentamientos entre las fuerzas militares y las FARC.
Y como en toda guerra, en donde no se respeta la vida humana; los saldos no pueden ser alentadores. Durante este ataque hubo 27 pobladores heridos y uno muerto; cinco policías heridos y dos muertos.
El municipio de Toribio quedó totalmente destruido, y sus gastos para la reparación de viviendas y otros establecimientos importantes ascendieron a los 1500 millones de pesos.
En su trabajo periodístico Holman Morris, se internó en la guerra que vivió Toribio, Cauca y mostró el resultado de la guerra absurda que tienen las FARC y el Gobierno, representado por las Fuerzas Militares. Por su arduo trabajo, Morris fue galardonado en la categoría de Televisión, Periodismo Independiente por los Premios al Nuevo Periodismo, en enero del 2007.

En éste se muestra de manera natural, las vivencias y el sentir de un pueblo que se resiste a abandonar sus tierras. Desde siempre Morris se ha caracterizado por su continua defensa y lucha en contra de la violación de los Derechos Humanos; denuncia que se puede percibir en la realidad que se muestra en cada una de las imágenes de la población de Toribio.
Holman Morris enfoca este conflicto alrededor del sentir de los niños. Para él la población infantil es la más afectada en este tipo de hechos. Es muy triste ver como los niños recepcionan este tipo de acontecimientos y lo exteriorizan a través de dibujos, que plasman esa realidad que aunque cierta, aún no es totalmente comprendida.
Para los indígenas NASA este tipo de conflictos terminan afectando a la población más indefensa, lo niños. Ellos tienen la firme convicción de que el conflicto armado en Colombia tiene solución. La militarización no es la salida y su costo es demasiado alto, cuando hay necesidades más importantes, que con urgencia se deben suplir en la población más vulnerable de Colombia.
Pues bien, todo esto se escucha bien, pero ahora me asaltan dos grandes interrogantes ¿Se acabará algún día la guerra de poderes entre el Gobierno y la guerrilla? ¿Entenderán por fin que la salida no es la guerra, sino el dialogo concertado? Por ahora, no es conveniente dar una respuesta ligera. Es mejor reflexionar.
Pero lo que si es verdad es que los NASAS nunca perderán la esperanza, por que para ellos perderla significaría, empacar maletas y abandonar para siempre su territorio e ir en contra de la Resistencia que desde sus ancestros han heredado por siglos.

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