Periodista por siempre

Escribir largas columnas de opinión, editoriales impecables, artículos con temas de actualidad, crónicas de realidad social, reportajes de noticias con el ánimo de profundizar… no deberían ser el único ingrediente del quehacer periodístico. Hacer buen periodismo debe contribuir al cambio social y de algún modo a la paz. Pero, paradójicamente cumplir esta labor en un país como el nuestro, puede costar la vida.
Y es este punto en donde recuerdo con nostalgia el asesinato de Jaime Garzón Forero. Periodista y humorista colombiano. Asesinado el 13 de agosto de 1999 en Bogotá cuando se dirigía a su trabajo, la cadena radial Radionet donde tenía una sección en el noticiero y prestaba la voz de Heriberto de la Calle.
Hollman Felipe Morris fue galardonado por los Premios Simón Bolívar de periodismo 2004.en la modalidad Crónica o Reportaje con su trabajo El Caso de Jaime Garzón.
Morris siempre se ha caracterizado por un tipo de periodismo en donde siempre ha prevalecido la libertad de expresión, el derecho a la información, el fortalecimiento a la democracia y los derechos humanos. En cada uno de sus trabajos se muestra la cara no oficial que se oculta en nuestro país.
En su trabajo periodístico galardonado, Morris hace ver a Garzón como ese hombre que era capaz de unir a ricos y pobres, a través del periodismo y la faceta humorística que siempre utilizaba.
Durante la historia, nuestro país ha vivió dos de los magnicidio más recordados por su trascendencia política y social, el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y de Luis Carlos Galán.
Morris se muestra muy reiterativo cuando precisa que lo sucedió no es más que un magnicidio que actualmente se encuentra impune, y no por falta de pruebas sino porque simplemente quiso dejarse la investigación de su asesinato en una sola dirección, Carlos Castaño líder de las AUC actor intelectual del asesinato.
En la producción se muestra varias veces las imágenes de una motocicleta blanca de alto cilindraje que tiene como intención comunicativa hacer ver éste detalle como dato clave dentro de la investigación. Que más tarde se convierte en el asunto desacertado del asesinato de Garzón; cuando María Amparo (testigo del DAS) aseguraba haber visto todo lo ocurrido el día del asesinato. Precisando la descripción de quienes conducían la motocicleta, pero su testimonio señalaba demasiadas incoherencias.
Morris no sólo recordó el testimonio de María Amparo. Fue mucho más allá porque reveló que lo afirmado era imposible. “desde un cuarto piso y en la posición diagonal que estaba no era posible ver todo lo que ella vio”
Más adelante lo reafirma, con las declaraciones del abogado y con imágenes de la audiencia de un nuevo testimonio en donde se desmiente lo dicho por María Amparo y se descubre nuevos por menores.
Lo destacable en el trabajo periodístico de Morris es que en ningún momento precisa o llega a una conclusión dentro de la investigación. Son las misma fuentes las que hablan por si solas y llevan el curso del caso. Por lo tanto no hay sesgo en la información.
El Caso de Jaime Garzón, logró hacer ver a este periodista y humorista como un puente de verdad para muchos y un obstáculo político para pocos. Él sabía que iba a morir y vivió durante una semana la zozobra de saberlo. Murió en su oficio y por su oficio.
Ahora, Hollan Morris invita a iniciar un proceso de conciliación y verdad evitando a toda costa que magnicidios como estos queden impunes y al olvido de la memoria muchos.

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